¿Cómo se diagnostica el trastorno bipolar?

Cuando se identifica que una persona presenta cambios intensos en su estado de ánimo, se comporta de un modo muy distinto a lo que estaba haciendo pocos segundos antes, se entusiasma en exceso o hacen tonterías y esos cambios de ánimo pueden estar afectando el rendimiento en distintos espacios como la escuela, casa o trabajo, hay una posibilidad considerable que se trate de un trastorno afectivo bipolar.

Son muchos los casos que se registran en la actualidad de niños, adolescentes y adultos que sufren del trastorno bipolar, una enfermedad mental que de acuerdo con las condiciones de cada persona puede ser grave.

La importancia de un diagnóstico temprano

Es importante mencionar que se trata de una enfermedad mental, la cual en ocasiones también es denominada como maniaco-depresiva. Aquellas personas que sufren de esta condición se caracterizan por presentar cambios inusuales en su estado de ánimo. Lo anterior significa que pueden estar muy felices pero en poco tiempo pasan a otro estado de ánimo que quizá no corresponde con lo que estaban demostrando pocos minutos antes.

También hay que ser enfáticos en que el trastorno bipolar no es igual a los altibajos que son normales en cualquier tipo de persona por las circunstancias de la vida. En realidad los síntomas son mucho más potentes, una de las explicaciones por las que otras facetas de la vida se pueden ver comprometidas.

Un trastorno difícil de llevar

En realidad, todo el proceso está relacionado con un examen muy cuidadoso de un profesional sobre la persona que se tiene algún tipo se sospecha. Vale la pena hacer énfasis en que no hay ningún tipo de análisis de sangre o tomografía cerebral para diagnosticar este trastorno. Es en ese orden de ideas que el médico se va a encargar de realizar una cierta cantidad de preguntas sobre cada uno de los patrones que están vinculados con el estado de ánimo y también con el sueño.

Es a raíz de lo anterior que el médico se puede enfocar en ocasiones en la energía y el comportamiento de la persona. Incluso en ocasiones los médicos van a requerir conocer de otro tipo de problemas médicos que hayan ocurrido en la familia, en donde se destacan la depresión o el alcoholismo. En ocasiones el médico puede hacer uso del análisis para determinar si se trata de otra enfermedad y no de un trastorno bipolar como se puede llegar a pensar en un primer momento, pues los síntomas en ocasiones pueden confundir a los especialistas.

Vale la pena mencionar que el trastorno bipolar no tiene cura, sino que se puede establecer un cierto tipo de control con medicamentos y terapias que pueden mitigar hasta cierto punto sus consecuencias.

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