Reductores de velocidad para motores eléctricos

Los motores son clave para un sinfín de labores cotidianas en la sociedad actual, así que para muchos son como el corazón de una gran cantidad de actividad necesarias para que todo marche como se desea. Ahora bien, no todos los motores funcionan a la misma velocidad o ritmo. Es a partir de lo anterior que se comprende de modo más adecuado el concepto de reductores de velocidad, pues es a partir de este elemento que se garantiza que el dispositivo pueda operar a un ritmo o velocidad determinada, según sea el uso que se le quiera dar.

Motores eléctricos y reductores de velocidad

En ese orden de ideas los reductores de velocidad son fundamentales, particularmente si se considera que son utilizados desde quienes se encargan de la producción de cemento, hasta por quienes laboran en los laboratorios detrás de la producción de los medicamentos que se suministran a la población. En relación con los reductores, se hace énfasis en que se para su elaboración se emplean engranajes de todos los tipos y tamaños, siendo estos unos mecanismos circulares y dentados con ciertas geometrías para que se adecúen al espacio o función que se les asigna según sea el caso.

Sin el trabajo que es ejecutado por los motorreductores, las máquinas presentarían una cantidad increíble de fallas o de deficiencias en relación con su funcionamiento, ya que les sería imposible el poder adecuarse a los distintos contextos que implican una cierta adaptación en términos de ritmo y velocidad. Para ir adentrándose de un modo más específico al caso de los reductores de velocidad para motores eléctricos, se destaca que son sistemas que además de aplicar cada uno de los conceptos mencionados en los párrafos anteriores, garantizan que la máquina, al igual que el sistema inteligente detrás de ella pueda medir y actuar correctamente según el contexto.

Clave en los engranajes

Para resumir lo anterior en pocas palabras, los reductores son un sistema producido con base en los engranajes, el cual permite que los motores eléctricos puedan funcionar a velocidades distintas, más allá que quizá hayan sido elaborados en un primer momento para operar a otro ritmo. Si se quiere conocer un ejemplo directo de lo anterior, piense en un motor que puede ofrecer 1.800, 1.600 o 3.600 revoluciones por minuto. En estos casos la función de un motorreductor va a estar encaminada a que la velocidad se disminuya a por ejemplo 50, 60 o 100 rpm, para que el funcionamiento de la máquina sea más eficiente, agregando de este modo potencia y fuerza.

En conclusión, aunque no es una de las partes que más llama la atención en un motor, sí que es clave y necesaria para que todo marche según lo planeado.

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