El régimen iraní se muestra firme ante las protestas

Miles de personas han salido a las calles de todo Irán para apoyar al régimen de los ayatolás, después de varios días de protestas antigubernamentales. Los manifestantes llevaban la bandera de la república islámica e imágenes del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Los gritos más repetidos eran ‘líder, estamos a punto’, ‘muerte a los sediciosos’ y ‘no queremos ser como Siria’.

Ha habido manifestaciones en todo el país, pero el régimen ha expuesto mediáticamente aquellas que han tenido lugar donde han arraigado más las protestas antigubernamentales: Kermanshah, Bushehr, Abadan o Gorgan.

Khameni acusa a EE.UU. e Israel

Por otro lado, Ali Khamenei ha acusado a EE.UU. e Israel de haber ideado un complot contra la república islámica. Ayer, en un mensaje televisado, dijo: ‘El enemigo siempre espera una oportunidad y un grieta para infiltrarse y golpear a la nación iraní.’ Además, dijo que habían usado todos los medios posibles, es decir dinero, armas y servicios de inteligencia, para provocar una crisis política en Irán.

El presidente Hassan Rouhani (reformista) ha deseado que las protestas se acaben pronto, pero de momento ya han sido un golpe fuerte a su política exterior aperturista: el presidente francés, Emmanuel Macron, ha suspendido la visita oficial en Teherán. En varios mensajes, Rouhani ha expresado la comprensión por las protestas contra el malestar social y la situación económica. Aun así, ha advertido que el peso de la ley caería sobre aquellos que la vulnere y causen disturbios.

Protestas populares sin dirigentes

Las protestas antigubernamentales empezaron el 28 de diciembre en Meixad, una ciudad situada al extremo oriente del país y una de las más conservadoras. Los manifestantes que salieron a la calle aquella noche eran de clase popular, los más afectados por el aumento de precios y la desocupación. Dos males endémicos del Irán desde que se decretó el embargo internacional. Las protestas se extendieron por todo Irán y se han arraigado sobre todo lejos de Teherán, en capitales de provincia como Isfahan o ciudades de segunda fila como Tuyserkan.

Las manifestaciones de apoyo al régimen quieren desacreditar las protestas que estallaron el 28 de diciembre a raíz de la inflación y la desocupación. Pero hay que tener en cuenta que llegan después del llamamiento hecho por los Estados Unidos a la comunidad internacional para que apoyara a las protestas. De hecho, la embajadora norteamericana ante la ONU, Nikki Haley, ha pedido una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad para analizar la situación. ‘La gente clama por la libertad y no les podemos girar la espalda’, ha asegurado.

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